

No dentro de mucho tiempo, los autos comenzarán a hablar con otros autos. La tecnología usable pondrá a internet en su cuerpo. Los teléfonos no serán sólo para interactuar con la web, sino que también van a empezar a responder a otros objetos inanimados que les rodea. Todo esto dependerá de que las señales de radio se muevan ida y vuelta entre los dispositivos. El problema es que, con tantas de estas transmisiones, se produce hacinamiento en las ondas, con lo cual gran cantidad de ellas se podrían perder en las interferencias.
Para solucionar esta crisis futura, los reguladores federales creen que han llegado a la solución correcta: darle a las compañías como Verizon y AT&T, mucho más frecuencias en el espectro inalámbrico, para poder operar. Pero, ¿de dónde vendrán todos esos canales extra?
Ahí es donde entra la industria de la TV. Si todo va según lo previsto, el próximo año cientos de canales de TV tendrán un gran cheque para cerrar sus operaciones y renunciar a su espectro. A continuación, la agencia se dará la vuelta y venderá ese tesoro invisible a las compañías de servicios inalámbricos, de modo que cuando se incendie su conexión de datos, usted no quedará atrapado en un atasco de tráfico online. En total, la FCC espera tener alrededor de 20 canales valuables del espectro, que actualmente están autorizadas para varios canales de TV en todo el país, y rematarlas a las compañías de datos móviles, en varios mercados locales.
Las estaciones de TV son cautelosas acerca de su intención de participar. El grupo clave de la industria, la National Association of Broadcasters (NAB), tiene en la mira las subastas con una mezcla de incertidumbre y optimismo. Pero todo el plan, sólo puede funcionar si se suman suficientes emisoras voluntarias. Así que para ayudar a construirle apoyo, una docena de estaciones de TV, que avalan firmemente la idea, se han unido para promoverla en forma anónima.
En principio, los beneficios del trato son para todos. Los broadcasters que están luchando por sobrevivir, pueden salir de la industria con una buena parte del cambio. Las compañías de servicios móviles llegan a utilizar el espectro liberado. Y algunos ingresos de la subasta se destinarán a la financiación de nuevos proyectos del gobierno como una red dedicada a primera respuesta, a nivel nacional.
En la práctica, las políticas han demostrado ser bastante delicadas. Mientras más emisoras optan por salir de la industria, menos poder de negociación tendrán, en las futuras negociaciones, dijo Scott Wallsten, un investigador del Instituto de Políticas de Tecnología.
"Si piensas en esto desde el punto de vista de la NAB", dice Wallsten, "si la subasta tiene éxito,entonces ellos pierden una buena parte de sus miembros".
Eso ha creado una dinámica extraña entre las estaciones de TV, después de todo, algunas tienen la intención de permanecer en el negocio incluso mientras contemplan como los otros se van. Enturbiando más las cosas, ninguna estación de TV quiere telegrafiar sus intenciones, por temor a exponerse a la competencia local. Así, mientras que las 70 y pico de estaciones se han unido hasta ahora para apoyar la subasta de espectro, ninguno de los miembros del grupo tiene conocimiento de las identidades de los otros.
Preston Padden, ex presidente de ABC, representa anónimamente la alianza, conocida como la Expanding Opportunities for Broadcasters Coalition.
"Les puedo decir que incluye una amplia gama de estaciones", dice. "Algunas de ellas son las emisoras que he conocido en mi carrera de 30 años o más, algunos de ellas son nuevas que han entrado. Nosostros tenemos un número significativo de minorías étnicas propietarias, que potencialmente están interesadas en vender".
Si se incorporan las estaciones minoritarias, por lo contrario, la industria de TV quedará un poco menos diversa, un poco menos interesante, se podría decir . Y no se trata sólo de emisoras de lengua extranjera, que podrían salir, también estamos hablando de emisoras religiosas, de universidades o estaciones de propiedades familiares, que se encuentran entre las menos rentables en sus mercados. Podrían estas estaciones especializadas empezar a desaparecer, como acepten la compra, también. ¿Qué va a quedar de los afiliados a la gran red, tu ABC local, CBS o estaciones de NBC?.
"Es difícil imaginar una importante red de afiliados participando en la subasta", dice Wallsten. "Si participan, van a tener las pujas más altas debido a que su negocio vale más". Por el contrario, la FCC preferiría pagarles a las emisoras que acepten un precio más bajo por su espectro.
Salir de la industria por completo, no es la única opción. La comisionada de la FCC, Jessica Rosenworcel, dice que la subasta debe dar a los operadores un incentivo para mover y compartir su canal de frecuencias con otras estaciones. Los consumidores podrían terminar viendo una estación una determinada parte del día, y otra estación para el resto del día en el mismo canal, pero sería ayudar a abrir más el espectro barato.
Sin embargo, si la subasta tiene curso, es casi seguro que significará un panorama de la TV más limitado. Aún así, la NAB no trata de oponerse al plan.
"Queremos que se trate de una subasta exitosa", dice Dennis Wharton, un portavoz de la asociación. "Lo último que queremos es que la NAB, esté de vuelta en esto de tres o cuatro años; y tener a la gente de los servicios inalambricos, reclamando: 'Bueno, intentamos una aproximación voluntaria, ahora vamos a obligarlos a renunciar a las ondas".
Este artículo es original en inglés del Washington Post. La traducción al español corresponde a The Daily Television.





