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Argentina
Omar Méndez
Jun1,2017

El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina (Incaa) ha tenido presencia constante en las últimas ediciones de las principales ferias de distribución de contenidos del mundo, entre ellas MIPTV, Mipcom y Natpe. En el Conecta Fiction que tendrá lugar entre el 20 y el 23 de este mes en Santiago de Compostela, Galicia, tiene asignado un rol de importancia entre los grupos colaboradores principales del evento.
Eso, de puertas hacia afuera. En su territorio natural, Argentina, en cambio, vive un momento revolucionario. Revolucionario realmente porque se busca normalizarlo: como todo ente público, controlado por la autoridad nacional, ha sufrido históricos vilipendios. La inmoralidad histórica, por supuesto, monta su resistencia cuando se quiere subvertir el orden inmoral.
En los últimos meses, el organismo sufre una crisis producida por un cóctel en el que se combinan política, hechos de corrupción y una desmesurada reacción corporativa de talentos que avalaron durante años prácticas reñidas con la ética. La administración saliente de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) dejó bolsones de corrupción en el organismo argentino, como de costumbre pero con la impronta de la administración con la mayor cantidad de acusaciones por casos de corrupción de la historia del país . El gobierno nacional entrante, yendo a contramano con la historia de la vista gorda, delegó a las autoridades designadas la detección y las acciones pertinentes para desarmar esos bolsones. La lentitud para ir al frente con los cambios llevó a Pablo Avelluto, ministro de Cultura del gobierno del presidente Mauricio Macri, a pedirle la renuncia en abril pasado al responsable designado del ente autárquico dependiente de la Secretaría de Cultura de la Presidencia, Alejandro Cacetta, un hombre muy respetado en la comunidad del cine nacional.
La salida generó una inmediata reacción de artistas y de directores, en su mayoría adscritos al sector audiovisual identificado con el kirchnerismo. Las acusaciones contra el gobierno por el despido de Cacetta tuvieron claramente una intencionalidad política y fueron expuestos con burdos y amañados spots de propaganda, en el que intervinieron varios actores famosos, como el argentino Leonardo Sbaraglia y el estadounidense Vigo Mortensen. Una buena parte del sector artístico local encontró durante años en la administración kirchnerista beneficios nunca antes recibidos, que la entonces oposición política calificó y denunció como "claramente corruptos" y dirigidos a "comprar el favor" de la comunidad audiovisual.
El reemplazo de Cacetta es Ralph Haiek, un profesional de la televisión, reconocido inicialmente por haber sido parte del grupo programador Imagen Satelital creado por el desaparecido empresario Alberto González. Haiek comandó en los noventa el canal de TV paga panregional, MuchMusic, y luego tuvo una intensa faena en canales de televisión y en distintas iniciativas audiovisuales. El gobierno de Macri le ha dado la responsabilidad de "limpiar" el Incaa, una tarea nada simple teniendo en cuenta las consecuencias de corruptelas de largo aliento que ha vivido el organismo.
"Hubo mucho ruido mediático. Pero había un pedido del gobierno sobre la agenda política que tienen de modernizar y transparentar el organismo. Y, de alguna manera, había una reacción lenta de la persona que estaba en la presidencia del Incaa. Ese fue el principal conflicto. Existen irregularidades administrativas, pero están hoy en manos de la Oficina Anticorrupción", le comentó el ahora presidente del Incaa al periodista Alejandro Alfie, del diario Clarín.
La nueva gestión echó a la cúpula administrativa que era sostenida por Cacetta pese a los señalamientos formulados desde la Oficina Anticorrupción sobre flagrantes irregularidades. Y ahora continúa despidiendo personal que había sido designado por la administración peronista saliente.
Respecto al rechazo que encuentra en parte del talento audiovisual, el nuevo presidente no se muestra cohibido.
"Más allá de las irregularidades administrativas que se detectaron, el Incaa tiene que modernizarse. Acá tenemos pilas de expedientes. Me parece que esto es de otro siglo, por eso estamos implementando los expedientes electrónicos. Es llamativo que esos actores y todos los protagonistas de esta industria hayan puesto la vehemencia por algo que podía preocuparles, pero que yo creo que era un prejuicio, que es eso de los fondos; mientras que no pusieron esa vehemencia en gestiones pasadas, en el manejo de esos fondos, porque eso significaba menos películas, menos trabajo para los actores, directores. De alguna manera, nadie salió a manifestarse cuando crecieron los gastos que no iban a la producción de películas".
Los gastos -varias veces millonarios- a los que alude fueron denunciados reiteradas veces, en especial en los años de la segunda presidencia de Cristina de Kirchner, actualmente con tres procesamientos de la Justicia argentina por prácticas corruptas.
"La Ley del Cine establece que el 50% se tiene que destinar a la producción de películas, con el fondo de fomento; y el otro 50% a los gastos de estructura, a la escuela ENERC, ahora al museo Cinain (Cinemateca). En todos los ejercicios se han subejecutado esos gastos. Pero yo soy muy optimista, en el sentido que vamos hacia un manejo transparente de esos fondos. Acá estamos trabajando en fortalecer la auditoría interna con la Sigen, vamos a abrir una oficina de transparencia interna y vamos a volver a hacer un registro de productores en el que figure qué cantidad de películas tiene cada uno, en qué situación están esas películas y cuánto se le dio de anticipo, entre otros datos", aclaró Haiek a Clarín.
En la primera semana de mayo, el juez Claudio Bonadio procesó a dos ex jefas del Incaa del kirchnerismo, Liliana Mazure y María Lucrecia Cardoso, bajo la acusación de "abuso de autoridad y violación de los deberes de los funcionarios públicos" en "concurso ideal con el delito de peculado de trabajos y servicios".
Este 31 de mayo tuvo otra noticia originada en el Incaa. Poco más de 30 empleados precarizados del organismo fueron despedidos, como parte del proceso de regularización que lleva adelante la nueva autoridad. La reacción contra esta medida seguramente llegará del arco político y artístico vinculado con el kirchnerismo. El combativo gremio peronista de trabajadores del Estado, ATE, reaccionó de inmediato, exigiendo la reincorporación de los cesanteados.
La tarea de Haiek es de enormes proporciones: las costumbres populistas del peronismo no cederán si no hay una actitud firme y decidida del gobierno actual.





