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Martín Páez Molina
Ago9,2016

Mucho se habla de la serie que habrá de suceder a Game of Thrones como nave-insignia de HBO, toda vez que el popular drama ya tiene confirmada su octava y última temporada, con más de un proyecto spin-off dando vueltas sobre la mesa.
Por expectativa y nivel de producción, esa vacante puede ser ocupada por Westworld, otra narrativa de corte épico, con fecha de estreno confirmada para el domingo 2 de octubre (EEUU y Latinoamérica), y que al igual que en el Juego de Tronos, incorpora la fantasía y el impacto en el núcleo de su trama.
La nueva serie dramática, de diez capítulos de una hora, se presenta como “oscura odisea sobre el surgimiento de la consciencia artificial y la evolución del pecado”. Inspirada en la película Westworld: El Mundo de los Robots Asesinos, con guion y dirección de Michael Crichton (de 1973), la serie “es una indagación sobre la naturaleza humana". Las mejores partes de la naturaleza humana y también las más depravadas, ambas coexistentes desde los comienzos mismos de la historia del hombre, como argumentó la productora ejecutiva Lisa Joy, en ocasión de la presentación de HBO este sábado en la ronda de la Asociación de Críticos de Televisión (TCA), en Beverly Hills.
Si algo faltaba para que Westworld, creada para la televisión por Jonathan Nolan y la propia Joy, tuviera todos los condimentos necesarios para una buena promoción era la de la violencia con algún sesgo de género. Las escenas de violación de Game of Thrones se convirtieron en lo que los griegos llamaban topoi, literalmente “lugares”, donde la gente converge o donde la conversación social acierta: algo sobre lo cual la gente habla, poniendo sobre ese asunto una alta cuota de emotividad y compromiso.
“Cuando tú abordas el proyecto de un parque donde -te dicen- puedes hacer todo lo que quieras, sin consecuencias, parece que se trata de algo al que hay que hacer frente”, se atajó Joy.

“A partir del provocativo concepto de la película original, quisimos plantear la siguiente cuestión: si una persona pudiera ser completamente sumergida en una fantasía en la que pudiera hacer lo que quisiera, ¿descubriría cosas sobre sí misma que preferiría no saber?”, apuntó a su turno Nolan.
Nobles o abyectos, los deseos darán a este western de ciencia ficción cierto aspecto de laboratorio humano. Una especulación sobre la libertad. “Parque”, en términos de la trama, donde los humanos interactúan con “huéspedes” y en el que un “Departamento de Programación” se propone el diseño de seres artificiales. “Huéspedes”, “seres artificiales”, “robots”… No resulta forzado aventurar que Westworld puede darnos nota sobre cierto asedio de la TV actual a la noción de personaje, incluso trascendiendo o exasperando los parámetros del realismo. No tan lejos, otra vez, de Game of Thrones, donde la convencional estabilidad del personaje realista se ve socavada por la irrupción de la muerte violenta, in media res.
En el atisbo de lo que puede ser la gran apuesta de HBO post-Tronos, Westworld ofrece un cóctel donde se mezclan fantasía, impacto y transgresión. A diferencia de la decepción retro de Vinyl, Westworld viene a significar la jactancia y la impostura del drama futurista. ¿Game of Thrones pavimentó el camino para un nuevo pacto narrativo entre la audiencia y las ficciones de la cadena premium?
El interrogante comenzará a responderse tras el estreno. Hasta entonces las expectativas irán en alza. El elenco es realmente prometedor: lo encabezan Anthony Hopkins como el Dr. Robert Ford (no inocentemente, apellido emblemático de la maquinización humana), brillante, taciturno y complicado director creativo, programador jefe y fundador del parque, y Ed Harris como El Hombre de Negro, “esencia del villano concentrada en un único hombre”, según la promoción de la serie. A ellos se suman los talentos de Evan Rachel Wood, James Marsden, Thandie Newton y Jeffrey Wright, entre otros.
El concepto de frontera en el imaginario estadounidense se forjó conforme los pioneros fueron avanzando hacia el oeste. ¿Qué tipo de Oeste es el que nos traerá Westworld? ¿Hay vida más allá de las fronteras que la serie se propone trasponer?
Hipótesis artísticas… hipótesis metafísicas… Mejor esperamos al 2 de octubre.





