SVOD
Reino Unido
The Daily
Ener8,2014

No todos, aunque casi todos: las investigaciones sobre el avance de las nuevas plataformas online se inclinan por una mutación vertiginosa de la industria. Algunos exponen una ponderación extrema. Otros son más cautos. Sobre este aspecto, ahora es Deloitte la que ha salido a mostrar su visión de una forma tajante: Los servicios de video streaming por suscripción (SVOD), como Netflix o Amazon Prime, no representan una real amenaza para los jugadores de TV paga tradicional. Según la más reciente investigación de la consultora, hay una enorme exageración del mercado.
El estudio anual TMT Predictions pronostica que en esta franja del mercado de TV se generarán cerca de £ 5.000 millones en todo el mundo este año, por lo que el SVOD representa sólo el 3 % de la torta total del mercado de TV paga (total £ 168.000), y sólo el 1 % cuando las tasas de publicidad y otros ingresos como derechos de licencia se incluyen en la ecuación.
El volumen de la atención dirigida hacia Netflix y Amazon Prime no está justificado por las cifras, dijo Paul Lee, director de tecnología, medios y telecomunicaciones (TMT) de Deloitte. "Cuando nos fijamos en los números reales, el impacto de SVOD se redice sólo a unos puntos porcentuales. El ascenso de Netflix no significa la desaparición de la TV paga. El impacto de Netflix se ha exagerado mucho".
Deloitte sugiere que el SVOD no debe verse tanto como un rival de la TV paga sino más como un recurso complementario que ha reemplazado a los DVDs y STBs, teniendo en cuenta que alrededor de tres cuartas partes de los suscriptores británicos de SVOD también se suscriben a un servicio de pay TV lineal.
"En EEUU, que ha tenido Netflix desde 2008 como un servicio de streaming, el número de hogares de TV paga apenas ha cambiado; incluso hemos pasado de cero a 37 millones de clientes en Netflix", comenta Lee.
La investigación remarca que el contenido es una de las razones principales por la que el SVOD no eclipsará a la TV tradicional en el corto plazo. Netflix se ha hecho su nombre mediante la inversión en shows de alta gama y originales como House of Cards, pero posee los derechos de sólo un número relativamente pequeño de shows en exclusiva.
El contenido de gama alta que los espectadores quieren es costoso de producir y probablemente seguirá siendo del dominio exclusivo de los broadcasters. Un drama con valores máximos de producción puede costar fácilmente varios millones de dólares por episodio, sin ninguna garantía de que será un golpe en los ratings que ayude a recuperar la inversión.





