Análisis
EEUU
The Daily
The Daily

Los problemas económicos que afronta el periodismo local como resultado de los cambios tecnológicos que tienen lugar en el sector de los medios han sido ampliamente discutidos y puestos de relieve. Los modelos tradicionales de negocio vienen siendo socavados en la medida que los anunciantes utilizan cada vez más medios alternativos para llegar a las audiencias, y las audiencias emplean cada vez más medios alternativos para acceder a las noticias, especialmente a las noticias locales.
Al mismo tiempo -y sin embargo-, estos cambios tecnológicos han creado oportunidades para desarrollar nuevas y diferentes fuentes periodísticas. Las menores barreras para ingresar y los costos mínimos de distribución que permite internet, junto a las oportunidades de asociación que habilitan las formas de contenido generado por usuarios y el desarrollo de nuevas herramientas de compromiso de audiencias, han creado un entorno favorable a la innovación y la experimentación en la esfera periodística, acaso sin precedentes.
La pregunta de si el efecto neto de estos cambios ha sido positivo o negativo en términos de disponer de un periodismo que sirva a las necesidades de información crítica de comunidades locales sigue siendo difícil de responder. Algunos argumentan que la ruptura de las organizaciones periodísticas tradicionales ha sido más que compensada por el incremento de varias formas de periodismo ciudadano, participativo y comunitario. Otros contra-argumentan que el periodismo local está, esencialmente, en colapso, con la declinación y (en muchos casos) la desaparición de medios de noticias tradicionales. Este retiro de las fuentes tradicionales, según esta perspectiva, deja brechas masivas sin cubrir (lo que Tom Stites ha llamado el “desierto de noticias”), creando tremendas oportunidades para el florecimiento de corrupción política y empresarial, y minando la posibilidad de una efectiva participación democrática. Por supuesto, la naturaleza de este impacto puede variar según las características (demográficas, económicas, políticas, tecnológicas) de comunidades individuales.
Para abordar esta sensible cuestión de la fortaleza de los ecosistemas de periodismo local, la Facultad de Comunicación e Información de la Rutgers University acaba de divulgar un estudio titulado Assessing the Health of Local Journalism Ecosystems: A Comparative Analysis of Three New Jersey Communities (junio 2015), con el apoyo del Democracy Fund, la Geraldine R. Dodge Foundation y la John S. and James L. Knight Foundation. La investigación examina la fortaleza de ecosistemas de periodismo local en tres comunidades de New Jersey: Newark, New Brunswick y Morristown. La meta es desarrollar y aplicar un conjunto de métricas de desempeño confiables y escalables que procuren informar a financiadores, agentes de decisión política, investigadores y profesionales de la industria sobre la situación del periodismo en comunidades locales y, en última instancia, su conexión con la calidad democrática, ayudando a guiar procesos de toma de decisión sobre posibles áreas de intervención.
¿Por qué es significativo New Jersey? Porque sus características geográficas hacen de la provisión de noticias locales en este estado algo particularmente importante y desafiante. New Jersey se caracteriza por su gran número de pequeños municipios -565 en total-, cada uno con sus órganos de gobierno y presupuesto. En consecuencia, desde el punto de vista político, uno podría caracterizar la estructura democrática de New Jersey como intensamente local, y así la necesidad de un periodismo local robusto es particularmente marcada.
El estudio de Rutgers presenta un marco conceptual y metodológico de tres niveles para evaluar la fortaleza de los sistemas de periodismo local, enfocándose en Infraestructura (disponibilidad de fuentes periodísticas), Producción (Output, la cantidad de producción periodística de estas fuentes) y Desempeño (la medida en la que esta producción es original, trata sobre comunicación local y atiende necesidades críticas de información de la comunidad).
Necesidades críticas de información
El reporte aplica este marco analítico a las tres comunidades a través de un análisis de contenido de una muestra de noticias posteadas al cabo de una semana en la web y redes sociales, que tuvieron su origen en fuentes periodísticas identificadas en cada comunidad. Los resultados difieren sustancialmente tanto en infraestructura, como en producción (output) y desempeño. En la mayor parte de mediciones de output y desempeño periodístico, Newark resultó la de rendimiento más bajo y Morristown la de rendimiento más alto, con New Brunswick ubicándose parejamente en el medio. En consecuencia, por ejemplo, Morristown posee más de diez veces de fuentes de periodismo local por cada 10 mil habitantes que Newark. Y, durante el período analizado, las fuentes periodísticas de Morristown produjeron 23 veces más de nuevas historias y 20 veces más de posteos en redes sociales por cada 10 mil habitantes que las fuentes periodísticas de Newark, y 2,5 veces más de noticias y 3,4 veces más de posteos que New Brunswick. A su vez, las fuentes periodísticas de New Brunswick produjeron 9,3 veces más de noticias y 6 veces más de posteos en redes sociales por cada 10 mil habitantes que Newark.
La producción de historias que abordan “necesidades críticas de información” (información necesaria para los ciudadanos y miembros de una comunidad para vivir una vida segura y próspera, según lo plantean estudios de 2012 encargados por la FCC) por cada 10 mil habitantes fue casi 35 veces mayor en Morristown que en Newark; 14 veces más en New Brunswick que en Newark y aproximadamente 2,5 veces más en Morristown que en New Brunswick. En términos de producción de redes sociales a partir de fuentes del periodismo local abordando necesidades críticas de información, las disparidades por cada 10 mil habitantes son muy similares, con las fuentes de Morristown produciendo casi 33 veces más de posts que Newark y casi 4 veces más que New Brunswick, y New Brunswick produciendo casi 9 veces más de posts que Newark. Resultados parecidos se obtienen si el foco se pone en la originalidad del contenido o si aborda algún tópico que ataña a la comunidad local.
Estas disparidades parecen responder no sólo a diferencias en la cantidad relativa de fuentes y producciones periodísticas en las tres comunidades, sino también a diferencias cualitativas. Esto es, una mayor proporción de las producciones en Morristown era original, abordaba cuestiones de la comunidad local y atendía necesidades de información crítica que en los casos de New Brunswick o Newwark, con Newark, otra vez, quedando por detrás en términos de la medida en la que sus producciones periodísticas cumplen con estos criterios.
El análisis también examinó la concentración de producciones periodísticas en las tres comunidades, en un intento por determinar la medida en la que estas producciones son provistas por algún grado de pluralidad de fuentes. Para llegar a esto se aplicó el conocido índice Herfindahl-Hirschman -que mide la concentración económica de un mercado o, inversamente, la medida de falta de competencia en un mercado-. A la luz de este indicador, New Brunswick tendió a exhibir una concentración sustancialmente más alta en las producciones periodísticas en varias de las categorías de contenido observadas, sugiriendo que dentro de esta comunidad las producciones periodísticas se distribuyen en un rango menor de fuentes que en Morristown y Newark. Newark tiende a mostrar los niveles más bajos de concentración de producciones de las tres comunidades, sugiriendo que un aspecto positivo de la producción periodística en Newark es que es distribuida de forma relativamente más horizontal.
Los autores del estudio (Philip M. Napoli, Sarah Stonbely, Kathleen McCollough y Bryce Renninger) sugieren que los hallazgos hablan de un tipo específico de problemática en el periodismo local: por un lado que las comunidades de bajos ingresos están drásticamente sub-asistidas respecto a las comunidades más pudientes, y por otro lado que las comunidades de bajos ingresos reciben la masa de sus noticias de un abanico más pequeño de fuentes. Sería interesante ver si, al escalar este diseño de investigación y aplicarlo a una muestra más grande de comunidades, el alcance de estos patrones persiste. Más aún, si a esta escala más grande, es posible un análisis multivariante que pueda identificar con mayor especificidad niveles generales de infraestructura, producción y desempeño del periodismo local.
En última instancia, la investigación permitiría explorar las ramificaciones de estas disparidades en términos de su relación con constructos fundamentales para el buen funcionamiento de las democracias locales, como compromiso electoral y grado de implicación de la comunidad en problemáticas inherentes.





