Satélites
Américas
The Daily
May30,2016

Arsat, la operadora satelital pública de satélites de comunicaciones de la República Argentina, tuvo una novedad de importancia al cierre de la semana pasada. El gobierno de Canadá le dio visa, es decir derecho a aterrizaje o landing rights, para ofrecer sus servicios en el territorio nacional al satélite Arsat-2, que cuenta con pisada en la casi totalidad de las Américas y tiene capacidades para ofrecer cobertura de Internet, datos, telefonía IP, distribución de señales de televisión y DTH.
La novedad fue informada oficialmente por el presidente de Arsat, Rodrigo de Loredo, designado en su cargo el 23 de diciembre pasado, casi dos semanas después de asumir el nuevo presidente argentino, Mauricio Macri. El funcionario destacó este logro transfronterizo no sin antes quejarse de la falta de interés en comercializar las capacidades en este satélite por parte de la gestión anterior de la empresa estatal, hasta el 10 de diciembre último en manos de la presidenta saliente, Cristina Fernández de Kirchner.
"A partir de la obtención de este permiso se podrá comenzar a comercializar la señal del satélite Arsat-2 a clientes locales de ese país", apuntó la empresa en un comunicado.
RAZONES DE UNA INERCIA
"Al asumir nos encontramos con que el Arsat-2 prácticamente no había sido comercializado, y por ello activamos las gestiones ni bien iniciamos con nuestra administración. Al comenzar a contar con estos permisos, podremos vender ancho de banda, tanto para exportar o importar programación u otros servicios, por ejemplo", expresó de Loredo en sus primeras manifestaciones públicas sobre este acuerdo.
En un reportaje brindado al diario Clarín, en febrero pasado, el principal ejecutivo de la empresa dio un cuadro de situación, que anticipaba esfuerzos para vender los espacios de transpondedores en el extranjero. "El Arsat-1 (cobertura sobre Argentina solamente) tiene su capacidad completa, pero el Arsat-2, que fue lanzado el 30 de septiembre (2015), está vacío. Nosotros estamos avanzando para comercializar rápidamente la capacidad. Pero el problema más grave es que la comercialización de la pisada en los diferentes países requiere de trámites previos, burocráticos, que varían en cada país. Este es el ejemplo de la negligencia, ya que no hay ningún trámite terminado, pese a que hay países como EEUU y Canadá donde los trámites son unilaterales, casi automáticos. En otros países varían los requisitos, pero es una tarea legal que debería estar terminada casi en simultáneo con el lanzamiento del satélite, pero que acá prácticamente no se había iniciado".
Las razones que encontró entonces para esa inercia, según su punto de vista, fueron todas de "índole política". "Desde lo conceptual, hubo una gran utilización política de esta empresa, que es una pena. Una política de Estado conlleva la posibilidad de articular de manera conjunta, por ejemplo, el lanzamiento de los dos satélites. Eso ameritaba el acompañamiento de todos los sectores del país. Pero hubo una utilización política de la empresa, no hubo una apertura de información ni invitación a involucrarse a los diferentes actores del país. Esa utilización política también se ve en el desarrollo de los proyectos, porque hay provincias claramente beneficiadas y otras que fueron perjudicadas, según la pertenencia política", expuso en el reportaje concedido a Alejandro Alfie, periodista de Clarín.





